Correr la carrera según 1 Corintios 9:27

¿Qué significa correr la carrera según 1 Corintios 9:27? Los cristianos estamos en una carrera… Una carrera que no estamos corriendo solos sino que involucra a cada creyente. Una carrera que te involucra a ti y que me involucra a mí.

Estamos en una carrera semejante a la carrera de relevos en donde cada creyente debe ser entrenado, disciplinado, perfeccionado, con tal que pueda llegar a la meta y gozarse de la recompensa prometida por el Señor.

1 Corintios 9:24,25 “¿No saben que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero solo uno lleva el premio? Corran de tal manera que lo obtengan. Y todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible.” 

¿Cuál es la carrera según 1 Corintios 9:27?

Nuestra carrera se entiende a la luz del contexto de lo que Pablo está compartiendo a la iglesia en Corinto, y que descubrimos en versículos anteriores: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (v.14),  “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (v.16)  y “¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.” (v.18).

Nuestra carrera, nuestra urgencia, nuestra mentalidad, nuestra pasión, es predicar las buenas noticias que están en Jesucristo, a toda persona, en todo lugar, en todo tiempo.

Y es en ésta carrera en la que debemos estar involucrados. Es ésta la carrera en la que están involucrados los pastores de nuestra Iglesia La Casa Del Señor, Tomás y Paulina, en los distintos ministerios en Chile, Haití y España. Es en ésta carrera en la que está involucrado el pastor Mauricio, guiando a las distintas congregaciones y ministerios, entre muchas cosas, a no perder el foco de nuestra carrera. Y es en ésta carrera en la que tú como cristiano debes estar corriendo y en la continuaremos corriendo en este tiempo, antes que el Señor venga por nosotros.

Mateo 9:35-37 “Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y cuando vio las multitudes, tuvo compasión de ellas porque estaban acosadas y desamparadas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad, la mies es mucha, pero los obreros son pocos.”

¿Cómo debemos correr la carrera según 1 Corintios 9:27?

El apóstol Pablo nos enseña que debemos correr la carrera teniendo en consideración algunos factores esenciales, de los cuales destacamos dos de ellos:

En primer lugar, debemos correr teniendo nuestra mirada fija en la recompensa. En esa delgada línea de tela que está suspendida al final de la carrera, porque detrás de ella, alcanzaremos el premio eterno, el premio incorruptible, es decir, un premio que nunca dejará de estar a nuestro lado, un premio que nunca perderá su valor: El cual es estar con Cristo por toda la eternidad:

Apocalipsis 4:1-5: “ Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.”

¿Qué significa “Y hago nuevas todas las cosas”? Dios hará nuevas todas las cosas, no solo en ese momento futuro, sino que desde el momento en que aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, y desde el momento en que somos guiados por el Espíritu Santo.

Isaías 43:19 “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

Por ello, entendiendo este supremo bien, es que el apóstol Pablo nos insta a correr de “tal manera que lo obtengamos”.

En segundo lugar, nos enseña a correrla con disciplina: “todo aquel que lucha se disciplina en todo.” 

La palabra en hebreo nos habla de un hombre o una mujer que ha aprendido a tener dominio propio, a auto-regularse de acuerdo a las enseñanzas de Dios.

Para correr la carrera según 1 Corintios 9:27, debemos entrar en un proceso de disciplina espiritual, mental, anímica y física.

Deberemos comenzar a ser disciplinados en cada aspecto de nuestro ser:

1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo

Esta disciplina va a implicar una santificación de cada aspecto de nuestra vida deberemos: 

  • Renovar nuestra manera de pensar. Deberemos disciplinar nuestra mente.
  • Aprender a disciplinar nuestras emociones con sus deseos, anhelos y pasiones. Deberemos disciplinar nuestro corazón.
  • Aprender nuevamente a relacionarnos con los demás, sean padres, hijos, compañeros de trabajo, jefes, y también deberemos aprender a amarnos unos a otros así como Cristo nos amó. Deberemos disciplinar nuestra manera de hablar, nuestras actitudes y conductas.

¿Quién nos enseñará a correr la carrera según 1 Corintios 9:27?

Dios ha dispuesto diversas maneras para prepararnos para esta carrera. Y voy a compartir con ustedes solamente tres de ellas, que considero que son esenciales en todo tiempo:

  • Cristo. Cristo según la revelación que Juan nos enseña, Cristo el verbo de Dios. “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31)
  • Espíritu Santo. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (Romanos 8:14)
  • La iglesia, tanto por medio de aquellas autoridades que él ha dispuesto para ello, como por la misma relación con los hermanos. Sobre este tema recomendamos la lectura del libro “Un Obrero Aprobado” del pastor Mauricio.

Es tiempo de correr la carrera, entendiendo que deberemos correr con la mirada fija en la meta que es Cristo, y entrando en un camino de disciplina para ser perfeccionados a la imagen del Señor.

Descubre qué significa correr la carrera según 1 Corintios 9:27 en la prédica del pasado domingo.

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